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La
estrategia de liberalización de Guatemala ha contribuido a promover
et crecimiento y debe mantenerse
Volver
al principioLa estrategia
multifacética de Guatemala encaminada a lograr un crecimiento
económico sostenible mediante la liberalización económica y la
modernización del sector público ha contribuido a promover el
crecimiento, aunque éste deberá acelerarse para mejorar los niveles
de vida, según se afirma en el informe de la Secretaría de la OMC
sobre las políticas y prácticas comerciales de Guatemala.
El
informe dice que en los últimos años, el comercio ha desempeñado
una función importante en la promoción del crecimiento y del
desarrollo de Guatemala. Desde 1996, el aumento de las exportaciones
ha superado al del PIB año tras año. Se han realizado considerables
progresos en la reducción de los obstáculos arancelarios y no
arancelarios al comercio, aunque la protección sigue siendo
importante en varias esferas.
El
informe añade que el crecimiento económico de Guatemala ha sido
sostenido, pero tendrá que acelerarse para permitir el logro de una
mejora significativa del nivel de vida, para lo cual será necesario
en particular que se consoliden e intensifiquen los esfuerzos de
liberalización que realiza Guatemala. En las esferas relacionadas con
el comercio tal vez se requieran nuevas iniciativas para lograr una
mayor eficiencia en el mercado interno, entre otras cosas, mediante la
continuación del programa de privatización y el fortalecimiento de
políticas y reglamentaciones favorables a la competencia.
Guatemala,
que tiene una población de 11,4 millones de habitantes y un PIB
per cápita de cerca de 1.700 dólares EE.UU., es la mayor
economía de América Central. Entre 1995 y 1998, el PIB real aumentó
a un ritmo anual medio del 4,4 por ciento aproximadamente; a
continuación, el estancamiento del consumo privado y la disminución
de los gastos de inversión dieron lugar a una desaceleración, en
1999 y 2000, registrándose un crecimiento del PIB del 3,6 y el
3,3 por ciento, respectivamente. A pesar de haber experimentado un
crecimiento relativamente elevado, el PIB per cápita ha
aumentado con demasiada lentitud para mejorar de forma significativa
el nivel de vida, debido al fuerte crecimiento demográfico de
Guatemala, motivo por el cual la pobreza sigue siendo un serio
problema.
Los
Estados Unidos son el principal interlocutor comercial de Guatemala,
ya que absorben el 36 por ciento de las exportaciones de Guatemala y
suministran el 40 por ciento de sus importaciones. Otros
interlocutores comerciales importantes son los demás miembros del
Mercado Común Centroamericano, la Unión Europea y México. Entre
1995 y 2000, el valor en dólares EE.UU. de las importaciones de
Guatemala registró un aumento anual medio del 8,2 por ciento,
porcentaje muy superior al registrado por las exportaciones, que fue
del 6,9 por ciento, lo que refleja en gran medida una relación de
intercambio desfavorable.
Los
productos agropecuarios (definición de la OMC) representan el 60 por
ciento aproximadamente de las exportaciones de Guatemala y generan
alrededor del 23 por ciento del PIB del país. A pesar de que la parte
que les corresponde en las exportaciones totales ha disminuido, el
café, el azúcar y los bananos siguen siendo los productos de
exportación más importantes de Guatemala. No obstante, en el informe
se señala que las estadísticas oficiales de Guatemala relativas al
comercio de productos básicos no incluyen a las corrientes
procedentes de las zonas francas y las maquiladoras.
El
informe señala asimismo que Guatemala concede como mínimo el trato
NMF a todos sus interlocutores comerciales. Los aranceles son el
principal instrumento de protección en frontera utilizado por
Guatemala; el tipo NMF promedio aplicado es del 7,0 por ciento. Los
productos agropecuarios (definición de la OMC) adeudan un arancel
medio del 10,2 por ciento, mientras que el promedio arancelario
aplicado a los productos no agropecuarios, con exclusión del
petróleo, es del 6,4 por ciento. Las bebidas y líquidos
alcohólicos están gravados con los aranceles más elevados, del 24,8
por ciento en promedio. Guatemala mantiene contingentes arancelarios
para la importación de varios productos agropecuarios en el marco de
los compromisos de acceso mínimo que contrajo en la Ronda Uruguay.
En
la Ronda Uruguay, Guatemala consolidó la totalidad de sus aranceles.
Los aranceles aplicables a los productos no agropecuarios fueron
consolidados a un tipo máximo del 45 por ciento, mientras que los
tipos finales consolidados aplicables a los productos agropecuarios
están comprendidos entre el 10 y 257 por ciento. La reducción del
amplio margen que existe entre los tipos aplicados y los tipos
consolidados permitiría mejorar más la previsibilidad de las
condiciones de acceso al mercado.
Las
reducciones arancelarias realizadas en el marco de acuerdos
preferenciales han contribuido a mejorar el acceso al mercado de
Guatemala de sus interlocutores comerciales. Se ofrece acceso libre de
derechos a casi todas las importaciones procedentes de los países
miembros del Mercado Común Centroamericano. También se ofrecen
aranceles preferenciales a México, en el marco de un tratado
bilateral de libre comercio, y a Colombia, Cuba, Panamá y Venezuela.
Sin embargo, el número y el alcance de las iniciativas preferenciales
de Guatemala, junto con sus flaquezas institucionales, es motivo de
preocupación.
Independientemente
de su origen, y de conformidad con el principio de trato nacional, las
importaciones están sujetas al pago de impuestos internos, en
particular, un impuesto al valor agregado del 12 por ciento, aplicable
al valor c.i.f. de las mercancías importadas. Además, varios
productos, como las bebidas alcohólicas, el cemento y los vehículos,
están sujetos a impuestos específicos al consumo.
Con
el fin de reforzar los procedimientos aduaneros, Guatemala obtuvo una
moratoria, hasta noviembre de 2001, para la aplicación del Acuerdo de
la OMC sobre Valoración en Aduana. Se aplican precios mínimos de
importación a efectos de valoración en aduana en el caso del arroz,
la ropa usada y los vehículos de segunda mano. Para el 2002
está prevista la promulgación de una nueva ley de aduanas.
Al
parecer, la utilización de obstáculos no arancelarios al comercio es
limitada. Guatemala mantiene diversas restricciones y prohibiciones a
la importación, aplicables por igual a todos los interlocutores
comerciales, por motivos de seguridad, salud y protección del medio
ambiente. Guatemala no ha recurrido a medidas comerciales especiales,
salvo en un caso, en el que adoptó una medida antidumping que fue
retirada por las autoridades tras el establecimiento de un grupo
especial encargado de examinar su compatibilidad con las normas de la
OMC.
El
sector industrial, que incluye manufacturas, construcción, minería,
electricidad y agua, representa el 20 por ciento del PIB. Las
manufacturas, cuya participación en el PIB es del 13 por ciento
aproximadamente, se concentran en gran medida en la transformación de
productos agropecuarios, destinados al mercado interno y a los
mercados de América Central y Estados Unidos. Otros subsectores
manufactureros importantes son los del calzado, los textiles, los
metales y los productos químicos.
La
contribución del sector de los servicios al PIB se eleva al 57 por
ciento aproximadamente, y el subsector dominante es el comercio. De
conformidad con la Ley de Inversión Extranjera, se garantiza a los
inversores extranjeros el acceso al mercado en la mayoría de los
sectores de servicios, sobre una base no discriminatoria. A pesar de
haber mejorado significativamente, la infraestructura de Guatemala
sigue teniendo problemas en algunos sectores, como los servicios
financieros y las instalaciones portuarias.
El
acceso de los servicios financieros a los mercados está regulado por
una legislación sectorial específica. Con sujeción a la aprobación
de los organismos de reglamentación, las compañías de seguros y los
bancos pueden constituirse como sociedades en Guatemala. Las empresas
de propiedad estatal siguen realizando actividades en la esfera de los
servicios financieros, el transporte marítimo y las
telecomunicaciones, sin embargo representan únicamente una parte
mínima de la producción de esos sectores. Sólo se aplican
prescripciones en materia de participación mínima de capital local
en el sector del transporte. La promulgación de una nueva Ley General
de Telecomunicaciones, en 1996, junto con la privatización de la
empresa de telecomunicaciones de propiedad estatal, preparó el
terreno para el rápido crecimiento observado en este sector en los
últimos años. El turismo ha pasado a ser una importante fuente de
divisas, que genera más de 500 millones de dólares EE.UU. al año.
Nota
para las redacciones
En
los exámenes de las políticas comerciales, ejercicio prescrito en
los Acuerdos de la OMC, se examinan y se evalúan a intervalos
regulares las políticas comerciales y relacionadas con el comercio de
los países Miembros. También se siguen de cerca los acontecimientos
importantes que pueden tener consecuencias para el sistema mundial de
comercio. Para cada examen se elaboran dos documentos: una exposición
de políticas que presenta el gobierno del Miembro objeto de examen, y
un informe detallado que redacta de manera independiente la
Secretaría de la OMC. Estos dos documentos son luego
examinados por el conjunto de Miembros de la OMC en el Órgano de
Examen de las Políticas Comerciales (OEPC). Esos documentos y las
actas de las reuniones del OEPC se publican poco después. Desde
la entrada en vigor del Acuerdo sobre la OMC en 1995, los informes
abarcan también las esferas de los servicios y de los aspectos de los
derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio.
En
lo que respecta al presente examen, el Órgano de Examen de las
Políticas Comerciales examinará el informe de la Secretaría de la
OMC y la exposición de políticas elaborada por el Gobierno de
Guatemala los días 16 y 18 de enero de 2002. El informe de la
Secretaría abarca la evolución de todos los aspectos de las
políticas comerciales de Guatemala inclusive sus leyes y reglamentos
internos, el marco institucional y las políticas comerciales por
medida y por sector.
Se
adjuntan al presente comunicado de prensa las observaciones
recapitulativas que figuran en el informe de la Secretaría y algunos
extractos de la exposición de políticas del Gobierno. Los informes
de la Secretaría y del Gobierno figuran por el nombre del país en la
lista completa de los exámenes de las políticas comerciales. Estos dos
documentos, el acta de los debates del OEPC y el resumen del
Presidente se publicarán oportunamente en una versión encuadernada y
podrán obtenerse en la Secretaría, Centro William Rappard, 154
rue de Lausanne, 1211 Ginebra 21.
Desde
diciembre de 1989 se han finalizado los siguientes exámenes: la
Argentina (1992 y 1999), Australia (1989, 1994 y 1998), Austria
(1992), Bahrein (2000), Bangladesh (1992 y 2000), Benin (1997),
Bolivia (1993 y 1999), Botswana (1998), el Brasil (1992, 1996 y 2000),
Brunei Darussalam (2001), Burkina Faso (1998), Camerún (1995 y 2001),
el Canadá (1990, 1992, 1994, 1996, 1998 y 2000), Chile (1991 y 1997),
Chipre (1997), Colombia (1990 y 1996), las Comunidades Europeas (1991,
1993, 1995, 1997 y 2000), Corea, República de (1992, 1996 y 2000),
Costa Rica (1995 y 2001), Côte d'Ivoire (1995), Egipto (1992 y
1999), El Salvador (1996), los Estados Unidos (1989, 1992, 1994, 1996
y 1999), Fiji (1997), Filipinas (1993 y 1999), Finlandia (1992),
Gabón (2001), Ghana (1992 y 2001), Guinea (1999), Hong Kong
(1990, 1994 y 1998), Hungría (1991 y 1998), la India (1993
y 1998), Indonesia (1991, 1994 y 1998), Islandia (1994 y 2000),
Islas Salomón (1998), Israel (1994 y 1999), Jamaica (1998), el
Japón (1990, 1992, 1995, 1998 y 2000), Kenya (1993 y 2000), Lesotho
(1998), Macao (1994 y 2001), Madagascar (2001), Malasia (1993, 1997 y
2001), Malí (1998), Marruecos (1989 y 1996), Mauricio (1995 y 2001),
México (1993 y 1997), Mozambique (2001), Namibia (1998),
Nicaragua (1999), Nigeria (1991 y 1998), Noruega (1991, 1996 y 2000),
Nueva Zelandia (1990 y 1996), OECO (2001), el Pakistán (1995),
Papua Nueva Guinea (1999), el Paraguay (1997), el Perú (1994 y 2000),
Polonia (1993 y 2000), la República Checa (1996 y 2001), la
República Dominicana (1996), la República Eslovaca (1995 y 2001),
Rumania (1992 y 1999), Senegal (1994), Singapur (1992, 1996 y 2000),
Sri Lanka (1995), Sudáfrica (1993 y 1998), Suecia (1990 y 1994),
Suiza (y conjuntamente con Liechtenstein) (1991, 1996 y 2000),
Swazilandia (1998), Tailandia (1991, 1995 y 1999), Tanzanía (2000),
Togo (1999), Trinidad y Tabago (1998), Túnez (1994), Turquía (1994 y
1998), Uganda (1995 y 2001), el Uruguay (1992 y 1998), Venezuela
(1996), Zambia (1996) y Zimbabwe (1994).
Informe
de la Secretaría Volver
al principio
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
GUATEMALA
Informe de la Secretaría Observaciones
recapitulativas
En los
últimos años, el comercio ha desempeñado una función importante en
la promoción del crecimiento y del desarrollo de Guatemala. El aumento
de las exportaciones ha superado al del PIB todos los años, desde 1996.
Se han realizado considerables progresos en la reducción de los
obstáculos arancelarios y no arancelarios al comercio, aunque la
protección sigue siendo notable en varias esferas. Asimismo, se ha
eliminado la mayoría de las restricciones a la inversión extranjera, y
se ha emprendido un programa de privatización de amplio alcance, que ha
llevado a la reducción de la participación del Estado en las
actividades de producción y ha incrementado la eficiencia en sectores
clave de actividad. Además, se ha adoptado legislación destinada a
mejorar la reglamentación en materia de contratación pública y la
protección de los derechos de propiedad intelectual. Estos esfuerzos
forman parte de una estrategia multifacética que comprende iniciativas
unilaterales, regionales y multilaterales destinadas a lograr un
crecimiento económico sostenible mediante la liberalización económica
y la modernización del sector público.
El
crecimiento económico de Guatemala ha sido sostenido, pero tendrá
que acelerarse para permitir el logro de una mejora significativa del
nivel de vida, para lo cual será necesario en particular que se
consoliden e intensifiquen los esfuerzos de liberalización que
realiza Guatemala. En las esferas relacionadas con el comercio tal vez
se requieran nuevas iniciativas para lograr una mayor eficiencia en el
mercado interno, entre otras cosas, mediante la continuación del
programa de privatización y el fortalecimiento de políticas y
reglamentaciones favorables a la competencia. Será preciso propiciar
la adopción de políticas sectoriales que no tengan efectos de
distorsión, habida cuenta de que los programas de promoción de las
exportaciones tienen a menudo como resultado una discriminación
contra las actividades orientadas al mercado interno. También se
contribuiría a la consolidación de los esfuerzos de liberalización
desplegados por Guatemala mediante programas específicos de creación
de capacidad. El éxito de estos esfuerzos depende finalmente del
logro de una estabilidad institucional duradera. En todas estas
esferas, la comunidad internacional puede seguir desempeñando una
función importante.
Guatemala,
que tiene una población de 11,4 millones de habitantes y un PIB
per cápita de cerca de 1.700 dólares EE.UU., es la mayor
economía de América Central. Desde la firma en diciembre de 1996 de
los Acuerdos de Paz, que pusieron fin a 36 años de conflicto armado
interno, uno de los objetivos principales de las autoridades ha sido
lograr un crecimiento económico estable y sostenible. Entre 1995 y
1998, el PIB real aumentó a un ritmo anual medio del 4,4 por ciento
aproximadamente; a continuación, el estancamiento del consumo privado
y la disminución de los gastos de inversión dieron lugar a una
desaceleración, en 1999 y 2000, registrándose un crecimiento del PIB
del 3,6 y el 3,3 por ciento, respectivamente. A pesar de haber
experimentado un crecimiento relativamente elevado, el PIB per cápita
ha aumentado con demasiada lentitud para mejorar de forma
significativa el nivel de vida, debido al fuerte crecimiento
demográfico de Guatemala, motivo por el cual la pobreza sigue siendo
un serio problema.
A
fin de alcanzar uno de los objetivos convenidos de los Acuerdos de
Paz, que es la financiación de programas sociales, se están
realizando esfuerzos por incrementar los ingresos fiscales; con este
fin, a mediados de 2001 se incrementó al 12 por ciento el
impuesto al valor agregado. El Gobierno también ha desplegado
esfuerzos para fortalecer la administración fiscal y ampliar la base
impositiva, aunque los aranceles y el impuesto al valor agregado
aplicables a las importaciones siguen representando una gran parte de
los ingresos del Estado. El déficit fiscal ha oscilado entre el 0,1 y
el 2,8 por ciento desde 1995.
Guatemala
mantiene un sistema cambiario flexible; el Banco Central sólo
interviene en el mercado para moderar las fluctuaciones del tipo de
cambio. Una ley promulgada a finales de 2000 permite la libre
circulación de divisas, con objeto de mejorar la confianza en el
sistema bancario. La aplicación de una política financiera sujeta a
disciplinas ha contribuido a reducir la inflación, de tasas de dos
dígitos a comienzos del decenio de 1990 al 5 por ciento en 2000, y ha
contribuido también a mantener el tipo de cambio con respecto al
dólar de los Estados Unidos relativamente estable desde 1999.
Los tipos de interés real han experimentado una tendencia al alza en
los últimos años, situándose en cerca del 15 por ciento en 2000.
La
balanza por cuenta corriente de Guatemala ha registrado déficit
importantes en los últimos años, debido sobre todo a que los
déficit comerciales son persistentes y cada vez mayores. El déficit
ha sido financiado en gran parte mediante remesas y mediante los
ingresos generados por la privatización. La repatriación de capital
y los ingresos procedentes de las privatizaciones han incrementado las
reservas internacionales, que alcanzaron cerca de 1.900 millones de
dólares EE.UU. en 2000, lo que equivale a un total de cinco meses de
importaciones.
Los
Estados Unidos son el principal interlocutor comercial de Guatemala,
ya que absorben el 36 por ciento de las exportaciones de
Guatemala y suministran el 40 por ciento de sus importaciones. Otros
interlocutores comerciales importantes son los demás miembros del
Mercado Común Centroamericano, la Unión Europea y México. Entre
1995 y 2000, el valor en dólares de los Estados Unidos de las
importaciones de Guatemala registró un aumento anual medio del 8,2
por ciento, porcentaje muy superior al registrado por las
exportaciones, que fue del 6,9 por ciento, lo que refleja en gran
medida una relación de intercambio desfavorable.
Los
productos agropecuarios (definición de la OMC) representan el 60 por
ciento aproximadamente de las exportaciones de Guatemala. A pesar de
que la parte que les corresponde en las exportaciones totales ha
disminuido, el café, el azúcar y los bananos siguen siendo los
productos de exportación más importantes de Guatemala. En los
últimos años han adquirido importancia el turismo y las
exportaciones de prendas de vestir y productos agropecuarios no
tradicionales. Los bienes intermedios y de capital ocupan un lugar
predominante en las importaciones de Guatemala.
Guatemala
está consolidando su marco jurídico e institucional; la
instauración de una buena administración es cuestión prioritaria y
condición indispensable para que Guatemala logre sus ambiciosos
objetivos de desarrollo. El Ministerio de Economía es el organismo
principal en lo que respecta a todas las cuestiones relacionadas con
el comercio exterior. Guatemala se adhirió al GATT en 1991 y pasó a
ser Miembro de la OMC en julio de 1995. En tanto que tratados
internacionales, los Acuerdos de la OMC prevalecen sobre la
legislación nacional. Guatemala ha sido un participante activo en el
sistema multilateral de comercio, habiendo tomado parte en las
negociaciones sobre los servicios de telecomunicaciones y habiendo
recurrido al mecanismo de solución de diferencias en varias ocasiones.
Guatemala también ha participado en las negociaciones objeto de
mandato sobre los servicios y sobre la agricultura, en este último
sector como miembro del Grupo de Cairns.
La
participación de Guatemala en acuerdos comerciales preferenciales ha
ido aumentando; el Mercado Común Centroamericano ocupa un lugar
central en sus relaciones comerciales regionales. Guatemala tiene un
Tratado de Libre Comercio con México, apoyado ahora por nuevas
iniciativas destinadas a lograr una mayor integración física entre
estos dos países y con los demás países de la región. Se han
iniciado o han concluido negociaciones sobre tratados de libre
comercio con el Canadá, Chile, la República Dominicana y Panamá;
está previsto que el Tratado de libre comercio con la República
Dominicana entre en vigor a finales de 2001. Prosiguen las
negociaciones con El Salvador, Honduras y Nicaragua relativas al
establecimiento de una unión aduanera, así como a un acuerdo sobre
el comercio de servicios y las inversiones. Asimismo, Guatemala ha
concluido Acuerdos de Alcance Parcial con Colombia, Cuba y Venezuela,
y participa en los grupos de negociación del Área de Libre Comercio
de las Américas.
El
número y alcance de estas iniciativas preferenciales, cada una con
sus propias exigencias de negociación y aplicación, junto con las
debilidades institucionales de Guatemala, plantean dudas acerca de su
capacidad para participar efectivamente en todas esas iniciativas. Los
nuevos tratados de libre comercio están complicando las dificultades
que plantea la aplicación de la política comercial debido, entre
otras cosas, a que requieren la administración de programas de
reducción arancelaria y normas de origen que son diferentes. También
puede haber incompatibilidades entre los tratados, por ejemplo, con
respecto a la valoración en aduana o las medidas de salvaguardia; las
disposiciones de algunos tratados de libre comercio concertados por
Guatemala prevalecen sobre las normas multilaterales.
Entre
1996 y 1998, Guatemala emprendió un ambicioso programa de
privatización, pero éste se lleva a cabo a un ritmo
considerablemente más lento desde entonces, y varias empresas, sobre
todo del sector de los servicios, siguen siendo de propiedad estatal.
Paralelamente a la realización del programa de privatización, se
promulgaron nuevas leyes sobre telecomunicaciones y electricidad, que
pusieron fin a los monopolios estatales en estos sectores y los
abrieron a la participación del sector privado. La Ley de Inversión
Extranjera, de 1998, concede trato nacional a todos los extranjeros,
con unas pocas excepciones sectoriales, en particular, el transporte.
Guatemala
concede como mínimo el trato NMF a todos sus interlocutores
comerciales. Los aranceles son el principal instrumento de protección
en frontera utilizado por Guatemala; el tipo NMF promedio aplicado es
del 7,0 por ciento. Los productos agropecuarios (definición de la
OMC) adeudan un arancel medio del 10,2 por ciento, mientras que el
promedio arancelario aplicable a los productos no agropecuarios, con
exclusión del petróleo, es del 6,4 por ciento. Las bebidas y
líquidos alcohólicos están gravados con los aranceles más elevados,
del 24,8 por ciento en promedio. Guatemala mantiene contingentes
arancelarios para la importación de varios productos agropecuarios en
el marco de los compromisos de acceso mínimo que contrajo en la Ronda
Uruguay.
En
la Ronda Uruguay, Guatemala consolidó la totalidad de sus aranceles.
Los aranceles aplicables a los productos no agropecuarios fueron
consolidados a un tipo máximo del 45 por ciento, mientras que los
tipos finales consolidados aplicables a los productos agropecuarios
están comprendidos entre el 10 y 257 por ciento. La reducción del
amplio margen que existe entre los tipos aplicados y los tipos
consolidados permitiría mejorar más la previsibilidad de las
condiciones de acceso al mercado.
Las
reducciones arancelarias realizadas en el marco de acuerdos
preferenciales han contribuido a mejorar el acceso al mercado de
Guatemala de sus interlocutores comerciales. Se ofrece acceso libre de
derechos a casi todas las importaciones procedentes de los países
miembros del Mercado Común Centroamericano. También se ofrecen
aranceles preferenciales a México, en el marco de un tratado
bilateral de libre comercio, y a Colombia, Cuba, Panamá y Venezuela.
Independientemente
de su origen, y de conformidad con el principio de trato nacional, las
importaciones están sujetas al pago de impuestos internos, en
particular, un impuesto al valor agregado del 12 por ciento, aplicable
al valor c.i.f. de las mercancías importadas. Además, varios
productos, como las bebidas alcohólicas, el cemento y los vehículos,
están sujetos a impuestos específicos al consumo.
Con
el fin de reforzar los procedimientos aduaneros, Guatemala obtuvo una
moratoria, hasta noviembre de 2001, para la aplicación del Acuerdo de
la OMC sobre Valoración en Aduana. Se aplican precios mínimos de
importación a efectos de valoración en aduana en el caso del arroz,
la ropa usada y los vehículos usados. Para el 2002 está
prevista la promulgación de una nueva ley de aduanas.
Al
parecer, la utilización de obstáculos no arancelarios al comercio es
limitada. Guatemala mantiene diversas restricciones y prohibiciones a
la importación, aplicables por igual a todos los interlocutores
comerciales, por motivos de seguridad, salud y protección del medio
ambiente. Guatemala no ha recurrido a medidas comerciales especiales,
salvo en un caso, en el que adoptó una medida antidumping que fue
retirada por las autoridades tras el establecimiento de un grupo
especial encargado de examinar su compatibilidad con las normas de la
OMC.
Las
leyes relativas a las zonas francas y las maquiladoras son los
principales instrumentos de promoción de las exportaciones de
Guatemala. De conformidad con estas leyes, las empresas exportadoras
pueden beneficiarse, en determinadas condiciones, de exenciones de los
derechos de importación y de diversos impuestos internos. Guatemala
no aplica programas oficiales de créditos a la exportación ni de
seguro de exportación para promover las exportaciones.
Guatemala
se beneficia de diversos esquemas SGP y de la Iniciativa de la Cuenca
del Caribe, adoptada con carácter unilateral por los Estados Unidos.
Las exportaciones guatemaltecas de azúcar de caña en bruto a los
Estados Unidos se benefician de contingentes arancelarios
preferenciales. También las exportaciones de textiles y prendas de
vestir de Guatemala a los Estados Unidos están sujetas a contingentes.
Existen contingentes de exportación para los productos abarcados por
el Acuerdo de la OMC sobre los Textiles y el Vestido. Guatemala
mantiene impuestos a la exportación únicamente para el sector del
café.
La
contratación pública está regulada por la Ley de Contrataciones del
Estado, de 1992, por la que se concede trato nacional a los
proveedores extranjeros de bienes y servicios. Guatemala no tiene un
marco jurídico global para la política de competencia, pero las
autoridades están preparando ese marco. Si bien existen
reglamentaciones específicas por sectores para velar por que los
mercados internos sigan siendo competitivos, la información
disponible indica que la competencia es restringida en algunos
sectores clave, como los servicios financieros.
El
Acuerdo de la OMC sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad
Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) pasó a formar parte
de la legislación de Guatemala como resultado de la ratificación del
Acuerdo de Marrakech. Posteriormente, Guatemala ha emprendido reformas
jurídicas y administrativas para facilitar la protección de los
derechos de propiedad intelectual, por ejemplo, mediante la
promulgación de nuevas leyes relativas al derecho de autor y a la
propiedad industrial. Ha aumentado considerablemente desde 1995 el
número de derechos de propiedad intelectual registrados anualmente.
La
agricultura genera el 23 por ciento aproximadamente del PIB de
Guatemala. A pesar de la disminución de la parte que le corresponde
en el PIB, la agricultura sigue siendo un sector primordial de la
economía de Guatemala, debido a su contribución al empleo y a los
ingresos de exportación. Sin embargo, los dos principales productos
agrícolas de exportación, el café y el azúcar, han sufrido
presiones considerables en los últimos años a causa a la existencia
de condiciones desfavorables en el mercado internacional.
El
sector industrial, que incluye manufacturas, construcción, minería,
electricidad y agua, representa el 20 por ciento del PIB. Las
manufacturas, cuya participación en el PIB es del 13 por ciento
aproximadamente, se concentran en gran medida en la transformación de
productos agropecuarios, destinados al mercado interno y a los
mercados de América Central y Estados Unidos. Otros subsectores
manufactureros importantes son los del calzado, los textiles, los
metales y los productos químicos.
Al
parecer, las disposiciones tributarias especiales para las zonas
francas y las maquiladoras de Guatemala han propiciado particularmente
la producción de diversos productos no tradicionales, aunque no se
dispone de estimaciones precisas. Entre estos productos figuran
productos agropecuarios tales como flores cortadas y legumbres y
hortalizas especiales, productos pesqueros tales como los camarones, y
manufacturas, en particular textiles y prendas de vestir. Dado que el
comercio exterior en el marco de estas disposiciones especiales no
está incluido en las estadísticas comerciales oficiales, éstas tal
vez subestimen las exportaciones efectivamente realizadas en estos
sectores, así como las importaciones de los insumos necesarios.
La
contribución del sector de los servicios al PIB se eleva al 57 por
ciento aproximadamente, y el subsector dominante es el comercio. De
conformidad con la Ley de Inversión Extranjera, se garantiza a los
inversores extranjeros el acceso al mercado en la mayoría de los
sectores de servicios, sobre una base no discriminatoria. El acceso al
mercado de los servicios financieros está regulado por una
legislación sectorial específica. Con sujeción a la aprobación de
las autoridades competentes, las compañías de seguros y los bancos
pueden constituirse como sociedades en Guatemala; los bancos
extranjeros también pueden establecer agencias o sucursales.
Los
compromisos contraídos por Guatemala en el marco del AGCS son
relativamente limitados y sólo abarcan cinco categorías de servicios,
ya que con esos compromisos se consolidó el marco de política en
vigor antes del inicio del programa de privatización y de la
promulgación de la Ley de Inversión Extranjera de Guatemala.
Las
empresas de propiedad estatal siguen realizando actividades en la
esfera de los servicios financieros, el transporte marítimo y las
telecomunicaciones; sin embargo, representan únicamente una parte
mínima de la producción de esos sectores. Sólo se aplican
prescripciones en materia de participación mínima de capital local
en el sector del transporte. La promulgación de una nueva Ley General
de Telecomunicaciones, en 1996, junto con la privatización de la
empresa de telecomunicaciones de propiedad estatal, preparó el
terreno para el rápido crecimiento observado en este sector en los
últimos años. El turismo ha pasado a ser una importante fuente de
divisas, que genera más de 500 millones de dólares EE. UU. al
año. A pesar de haber mejorado significativamente la
infraestructura de Guatemala, sigue habiendo problemas en algunos
sectores, como los servicios financieros y las instalaciones
portuarias.
Informe
del Gobierno Volver
al principio
ÓRGANO
DE EXAMEN DE LAS POLÍTICAS COMERCIALES
GUATEMALA
Informe del Gobierno Parte II
Evolución
del entorno económico
En
Guatemala se puso en marcha a partir de 1991, una serie de medidas de
estabilización y ajuste estructural, con el propósito de alcanzar
una mayor eficiencia económica mediante la implementación de
acciones tendentes a controlar la inflación, fortalecer la balanza de
pagos y buscar la creación de las condiciones que permitan alcanzar
una tasa de crecimiento económico sostenible. Para ello se plantearon
una serie de reformas estructurales en el área comercial, financiera,
de administración pública, de política monetaria y de política
fiscal, entre otras. En ese contexto, el comportamiento económico en
el período 1991-2000 se caracterizó por los efectos de la
aplicación de esas medidas, así como por los esfuerzos de
adaptación de la economía nacional a las exigencias del proceso de
globalización económica y enfrentar fenómenos de naturaleza
extraeconómica.
En
el período en referencia destaca la estabilidad del nivel general de
precios, como resultado de los esfuerzos de la autoridad monetaria en
adecuar los niveles de liquidez a los requerimientos de la economía y
así propiciar una reducción gradual de la inflación. De esa cuenta
la variación de precios internos muestra una tendencia hacia la baja,
alcanzando durante el período una tasa promedio de 9 por ciento. Cabe
agregar que en los últimos cuatro años la inflación se ubicó en un
promedio de 6,1 por ciento.
En
los últimos años, el objetivo fundamental de la política monetaria,
cambiaria y crediticia ha sido el de propiciar la estabilidad del
nivel general de precios, con la convicción de que es la mejor
contribución que dicha política puede hacer al logro de un
crecimiento sostenible de la producción y el empleo y, por ende, al
desarrollo ordenado de la economía nacional. En este sentido, en el
2000 la estrategia en la conducción de la política monetaria,
cambiaria y crediticia se centró en el objetivo de recuperar la
confianza en la moneda y fortalecer el sistema financiero nacional.
Para el logro de dicho objetivo estratégico se planteó la necesidad
de la aplicación disciplinada de medidas de política en tres áreas
de acción: a) una política monetaria disciplinada; b) el
fortalecimiento del sistema financiero nacional mediante la
modernización del marco regulatorio; y c) la disciplina fiscal.
En
congruencia con los retos que impone el proceso de globalización
mundial, a finales de 1989 la autoridad monetaria decidió
flexibilizar el mercado bancario de divisas. En tal sentido, a partir
de 1994 se permitió la libre determinación de la tasa de cambio y de
la asignación de divisas en dicho mercado. Por otra parte, en 1996
principió a funcionar el Sistema Electrónico de Negociación de
Divisas (SINEDI), bajo la premisa de brindar certeza y transparencia a
las operaciones que se efectúan en el mercado, garantizando la
libertad cambiaria a los agentes económicos.
El
nivel del déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos respecto
al PIB registró en algunos años de la última década porcentajes
superiores al 5 por ciento. Conviene indicar que en dichos años el
déficit en cuenta corriente fue financiado, entre otros, por un
ingreso neto de capitales del exterior que permitió un aumento de las
Reservas Monetarias Internacionales –RIN-.
En
2000, el saldo en cuenta corriente de la balanza de pagos como
porcentaje del PIB registró una disminución en relación con el año
anterior, al pasar de 5,5 por ciento en 1999 a 4,8 por ciento
en 2000. En este resultado influyó el comportamiento registrado
en la cuenta de servicios y en la cuenta de transferencias, las que
registraron superávits superiores a los del año anterior. Por otra
parte, los flujos de inversión extranjera directa alcanzaron en 1998
los 673 millones de dólares EE.UU., derivado de una fuerte actividad
privatizadora.
Durante
la última década se han puesto en marcha, además, medidas de
política económica encaminadas a la modernización económica del
país, favoreciendo así una mayor apertura de la economía nacional y
una mejor asignación de recursos. Como resultado, el comportamiento
del Producto Interno Bruto –PIB- en el período 1991-2000 ha
mostrado en promedio una tasa de crecimiento de 4,1 por ciento, lo que
ha permitido una relativa mejora en el ingreso per capita de la
población. Cabe agregar que en los últimos años el crecimiento
económico del país se ha visto afectado por diversos factores, entre
los cuales destacan los shocks externos que han deteriorado los
términos de intercambio, los daños causados por la tormenta tropical
Mitch, así como la desaceleración económica mundial.
Al
inicio de la década el gobierno central se encontraba en una
situación crítica con un déficit fiscal de alrededor de 2 por
ciento. Dicha situación implicaba contratar financiamiento para
sufragas gastos corrientes, lo que no permitía un incremento de la
inversión. Lo anterior hizo impostergable la revisión de la
política tributaria con el fin de eliminar el mencionado déficit,
evitando profundizar en endeudamiento externo. Al finalizar 2000, el
déficit fiscal en relación con el PIB se situó en 1,8 por ciento y
la carga tributaria se ubicó en 10,1 por ciento.
El
comercio total de mercancías, es decir exportaciones más
importaciones, registró entre 1991 y 2000 una tasa acumulativa
anual de crecimiento de 10,5 por ciento. En el caso de las
exportaciones éstas crecieron a una tasa acumulativa anual de 9,2 por
ciento, alcanzando en 2000 un valor FOB de 2.708,5 millones de
dólares EE.UU., en tanto que las importaciones se han incrementado a
una tasa acumulativa anual de 11,4 por ciento, situándose en 2000 en
un valor CIF de 4.885,3 millones de dólares EE.UU.
En
el crecimiento del valor de las exportaciones es importante destacar
el incremento registrado en las exportaciones de café y banano, así
como de otros productos al resto del mundo y a Centroamérica.
Respecto a las importaciones, son importante los incrementos
registrados en los rubros de bienes de consumo, bienes de capital,
materias primas y combustibles y lubricantes.
Un
objetivo fundamental de la política económica del país en los
últimos años ha sido el de reducir el papel del Estado en la
economía y promover una mayor participación por parte de los agentes
económicos privados. En este sentido, a partir de 1996 y dentro de
las medidas de política económica encaminadas a la modernización
económica del país el gobierno inició el proceso de
desincorporación de activos del Estado, mediante la venta del 80 por
ciento de las acciones de la Empresa Eléctrica de Guatemala –EEGSA-,
el 95 por ciento de las acciones de la Empresa de Telecomunicaciones
de Guatemala, S.A., -TELGUA- y de la concesión de operaciones de
bandas de telefonía, la venta de dos empresas de distribución del
Instituto Nacional de Electrificación –INDE-, el usufructo de la
compañía de ferrocarriles de Guatemala –FEGUA- y la
administración y operación de los servicios de correo.
Otro
aspecto de primordial importancia lo constituye el avance observado en
el proceso de modernización del sistema financiero, enmarcado dentro
del "Programa de Modernización del Sistema Financiero Nacional".
A este respecto, se ha propiciado el fortalecimiento de la
legislación financiera del país, de manera que permita, por una
parte, mejorar la competitividad de las instituciones y, por otra,
salvaguardar los intereses de los depositantes, así como la liquidez,
solvencia y estabilidad del sistema financiero nacional en su conjunto.
En
el contexto del Programa de Fortalecimiento del Sistema Financiero
Nacional, se encuentra en discusión y pendiente de aprobación en las
instancias correspondientes, los proyectos de la Ley de Bancos y
Grupos Financieros, de la Ley de Supervisión Financiera, de la Ley
Orgánica del Banco de Guatemala y de la Ley Monetaria, así como de
la Ley de la Actividad Aseguradora. Con las reformas legales
propuestas se persigue fortalecer el sistema financiero nacional y su
supervisión, al proporcionar un marco legal general que brinde mayor
certeza jurídica y contribuya a la eficiencia, solidez, transparencia
y competitividad de las instituciones financieras, bajo un enfoque
preventivo, coadyuvando así al desarrollo de la economía nacional y
al fortalecimiento de la confianza del público ahorrante e
inversionista.
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