ENTENDER LA OMC:
INFORMACIÓN BÁSICA
Los años del GATT: de La Habana a Marrakech
La creación de la OMC, el 1º de enero de 1995,
significó la mayor reforma del comercio internacional desde la segunda
guerra mundial. Hizo también realidad — en una forma actualizada — el
intento fallido realizado en 1948 de crear la Organización Internacional
de Comercio (OIC) en 1948.
Gran parte de la historia de esos 47 años se escribió en Ginebra. No obstante,
traza una ruta que se extiende por distintos continentes: de la vacilante
partida en La Habana (Cuba) en 1948 a Marrakech (Marruecos) en 1994, pasando
por Annecy (Francia), Torquay (Reino Unido), Tokio (Japón), Punta del
Este (Uruguay), Montreal (Canadá) y Bruselas (Bélgica). Durante ese período
el sistema de comercio fue regulado por el GATT, rescatado de la tentativa
infructuosa de crear la OIC. El GATT ayudó a establecer un sistema multilateral
de comercio firme y próspero que se hizo cada vez más liberal mediante
rondas de negociaciones comerciales.
Sin embargo, hacia el decenio de 1980 el sistema necesitaba una reorganización
a fondo. Esto condujo a la Ronda Uruguay y,
en definitiva, a la OMC.
Desde 1948 hasta 1994, el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) estableció las reglas aplicables a una gran parte del comercio mundial, y en este espacio de tiempo hubo períodos en los que se registraron algunas de las tasas más altas de crecimiento del comercio internacional. A pesar de su apariencia de solidez, el GATT fue durante esos 47 años un acuerdo y una organización de carácter provisional.
La intención original era crear una
tercera institución que se ocupara de la esfera del comercio en la cooperación
económica internacional y que viniera a añadirse a las dos “instituciones
de Bretton Woods”: el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
Más de 50 países participaron en negociaciones encaminadas a crear una
Organización Internacional de Comercio (OIC) como organismo especializado
de las Naciones Unidas. El proyecto de Carta de la OIC era ambicioso.
Además de establecer disciplinas para el comercio mundial, contenía también
normas en materia de empleo, convenios sobre productos básicos, prácticas
comerciales restrictivas, inversiones internacionales y servicios. Se
tenía la intención de crear la OIC en la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre Comercio y Empleo celebrada en 1947 en La Habana, Cuba.
En el ínterin, 15 países iniciaron en diciembre de
1945 negociaciones encaminadas a reducir y consolidar los aranceles aduaneros.
Acababa de terminar la Segunda Guerra Mundial y esos países deseaban impulsar rápidamente la liberalización del comercio y empezar a soltar el lastre de las medidas proteccionistas que seguían en vigor desde comienzos del decenio de 1930.
Esa primera ronda de negociaciones dio origen a un
conjunto de normas sobre el comercio y a 45.000 concesiones arancelarias, que afectaban aproximadamente a una quinta parte del comercio mundial (por valor de 10.000 millones de dólares EE.UU.).
Cuando se firmó el acuerdo, el 30 de octubre de 1947, el grupo se había ampliado
a 23 miembros. Las concesiones arancelarias entraron en vigor el 30 de junio de
1948 en virtud de un "Protocolo de Aplicación Provisional". Así nació el nuevo
Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio, con 23 miembros fundadores
(oficialmente, "partes contratantes").
Estos 23 países formaban también parte del grupo más
amplio que negociaba la Carta de la OIC y, a tenor de una de las disposiciones
del GATT, debían aceptar algunas de las normas comerciales estipuladas en el
proyecto de Carta. Consideraron que esto se debía hacer rápida y
"provisionalmente" para proteger el valor de las concesiones arancelarias que
habían negociado. Especificaron cómo concebían la relación entre el GATT y la
Carta de la OIC, pero también dejaron abierta la posibilidad de que no se creara
dicha Organización. Y tuvieron razón.
La Conferencia de La Habana comenzó el 21 de noviembre
de 1947, cuando todavía no había transcurrido un mes desde la firma del GATT. La
Carta de la OIC fue finalmente aprobada en La Habana en marzo de 1948, pero su
ratificación por algunas legislaturas nacionales resultó imposible. La oposición
más importante se manifestó en el Congreso de los Estados Unidos, pese a que el
Gobierno de este país había sido una de las principales fuerzas impulsoras del
proyecto. En 1950 el Gobierno de los Estados Unidos anunció que no pediría al
Congreso que ratificara la Carta de La Habana, lo que supuso prácticamente la
muerte de la OIC. En consecuencia, el GATT se convirtió en el único instrumento
multilateral por el que se rigió el comercio internacional desde 1948 hasta el
establecimiento de la OMC en 1995.
Durante casi medio siglo, los principios jurídicos
fundamentales del GATT siguieron siendo en gran parte los mismos que en 1948. Se
hicieron adiciones: una sección sobre el desarrollo añadida en el decenio de
1960 y acuerdos "plurilaterales" (es decir, de participación voluntaria) en el
decenio de 1970, y prosiguieron los esfuerzos por reducir los aranceles. Gran
parte de ello se logró mediante una serie de negociaciones multilaterales
denominadas "rondas"; los avances más importantes en la liberación del comercio
internacional se realizaron por medio de esas rondas celebradas bajo los
auspicios del GATT.
En los primeros años, las rondas de negociaciones comerciales del GATT se concentraron en continuar el proceso de reducción de los aranceles. Después, la Ronda Kennedy dio lugar, a mediados del decenio de 1960, a un Acuerdo Antidumping del GATT y una sección sobre el desarrollo. La Ronda de Tokio, celebrada en el decenio de 1970, fue el primer intento importante de abordar los obstáculos al comercio no consistentes en aranceles y de mejorar el sistema. La Ronda Uruguay, que fue la octava y se celebró entre 1986 y 1994, fue la última y la de mayor envergadura. Dio lugar a la creación de la OMC y a un nuevo conjunto de acuerdos.
Los dirigentes del comercio
Directores generales del GATT y de la OMC
· Sir Eric Wyndham White (Reino Unido) 1948-68
· Olivier Long (Suiza) 1968-80
· Arthur Dunkel (Suiza) 1980-93
· Peter Sutherland (Irlanda)
GATT 1993-94; OMC 1995
· Renato Ruggiero (Italia) 1995-99
· Mike Moore (Nueva Zelandia) 1999-2002
· Supachai Panitchpakdi (Tailandia) 2002–2005
· Pascal Lamy (Francia) 2005-
Rondas comerciales del GATT
Año
Lugar/
denominación
Temas abarcados
Países
1947
Ginebra
Aranceles
23
1949
Annecy
Aranceles
13
1951
Torquay
Aranceles
38
1956
Ginebra
Aranceles
26
1960-
1961
Ginebra
(Ronda Dillon)
Aranceles
26
1964-
1967
Ginebra
(Ronda Kennedy)
Aranceles y medidas antidumping
62
1973-
1979
Ginebra
(Ronda de Tokio)
Aranceles, medidas no arancelarias y acuerdos relativos al marco
jurídico
102
1986-
1994
Ginebra
(Ronda Uruguay)
Aranceles, medidas no arancelarias, normas, servicios, propiedad intelectual, solución de diferencias, textiles, agricultura, creación de la OMC, etc.
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Los “códigos” de la Ronda de Tokio
Subvenciones y medidas compensatorias — interpretación de los artículos
6, 16 y 23 del GATT
Obstáculos Técnicos al Comercio — denominado a veces Código de Normas
Procedimientos para el trámite de licencias de importación
Compras del sector público
Valoración en aduana — interpretación del artículo 7
Antidumping — interpretación del artículo 6 y sustitución del Código
Antidumping negociado en la Ronda Kennedy
Acuerdo de la Carne de Bovino
Acuerdo Internacional de los Productos Lácteos
Acuerdo sobre el Comercio de Aeronaves Civiles
La Ronda de Tokio: primer intento de reformar el sistema volver al principio
La Ronda de Tokio tuvo lugar entre 1973 y 1979, y en ella participaron 102 países. Esta Ronda prosiguió los esfuerzos del GATT por reducir progresivamente los aranceles. Entre sus resultados cabe señalar una reducción media de un tercio de los derechos de aduana en los nueve principales mercados industriales del mundo, con lo que el arancel medio aplicado a los productos industriales descendió al 4,7 por ciento. Las reducciones arancelarias, escalonadas durante un período de ocho años, conllevaban un elemento de “armonización”: cuanto más elevado era el arancel, proporcionalmente mayor era la reducción.
En los demás aspectos, la Ronda de Tokio tuvo éxitos y fracasos. No logró resolver los problemas fundamentales que afectaban al comercio de productos agropecuarios ni tampoco llegó a poner en pie un acuerdo modificado sobre “salvaguardias” (medidas de urgencia contra las importaciones). En cambio, de las negociaciones surgieron una serie de acuerdos sobre obstáculos no arancelarios, que en algunos casos interpretaban normas del GATT ya existentes y en otros abrían caminos enteramente nuevos. En la mayoría de los casos, sólo un número relativamente reducido de los miembros del GATT (principalmente países industrializados) se adhirieron a esos acuerdos. Como no fueron aceptados por la totalidad de los miembros del GATT, a menudo se les daba informalmente el nombre de “códigos”.
No tenían carácter multilateral, pero representaban un comienzo. Varios de esos códigos fueron finalmente modificados en la Ronda Uruguay y se convirtieron en compromisos multilaterales aceptados por todos los Miembros de la OMC. Sólo cuatro de ellos siguieron siendo acuerdos “plurilaterales”: los relativos a la contratación pública, la carne de bovino, las aeronaves civiles y los productos lácteos. En 1997 los Miembros de la OMC acordaron la terminación de los acuerdos sobre la carne de bovino y los productos lácteos, con lo que sólo quedaron dos.
El GATT tenía un carácter provisional y un campo de acción limitado, pero su éxito en el fomento y el logro de la liberalización de gran parte del comercio mundial durante 47 años es incontrovertible. Las continuas reducciones de los aranceles contribuyeron a estimular durante los decenios de 1950 y 1960 el crecimiento del comercio mundial, que alcanzó tasas muy elevadas (alrededor del 8 por ciento anual por término medio). Y el ímpetu de la liberalización del comercio contribuyó a que el crecimiento de éste sobrepasara en todo momento el aumento de la producción durante la era del GATT, lo que demostraba la creciente capacidad de los países para comerciar entre sí y aprovechar los beneficios del comercio. La afluencia de nuevos miembros durante la Ronda Uruguay fue una prueba del reconocimiento de que el sistema multilateral de comercio constituía un soporte del desarrollo y un instrumento de reforma económica y comercial.
Pero no todo fue satisfactorio. A medida que pasaba el tiempo se planteaban nuevos problemas. La Ronda de Tokio, en el decenio de 1970, fue un intento de abordar algunos de ellos, pero sus logros resultaron limitados. Fue un signo de los tiempos difíciles que se avecinaban.
El éxito logrado por el GATT en la reducción de los aranceles a niveles tan bajos, unido a una serie de recesiones económicas en el decenio de 1970 y en los primeros años del de 1980, incitó a los gobiernos a idear otras formas de protección para los sectores que se enfrentaban con una mayor competencia extranjera. Las elevadas tasas de desempleo y los constantes cierres de fábricas impulsaron a los gobiernos en Europa Occidental y América del Norte a tratar de concertar con sus competidores acuerdos bilaterales de reparto del mercado y a emprender una carrera de subvenciones para mantener sus posiciones en el comercio de productos agropecuarios, hechos ambos que minaron la credibilidad y la efectividad del GATT.
El problema no se limitaba al deterioro del clima
de política comercial. A comienzos del decenio de 1980 era evidente que
el Acuerdo General no respondía ya a las realidades del comercio mundial
como lo había hecho en el decenio de 1940. En primer lugar, el comercio
mundial era mucho más complejo e importante que 40 años atrás: estaba
en curso la globalización de la economía, el comercio de servicios — no
abarcado por las normas del GATT — era de gran interés para un número
creciente de países, y las inversiones internacionales se habían incrementado.
La expansión del comercio de servicios estaba también estrechamente relacionada
con nuevos incrementos del comercio mundial de mercancías. Se estimaba
que las normas del GATT resultaban deficientes también en otros aspectos.
Por ejemplo, en el sector de la agricultura, en el que se habían aprovechado
abundantemente los puntos débiles del sistema multilateral y habían tenido
escaso éxito los esfuerzos por liberalizar el comercio de productos agropecuarios.
En el sector de los textiles y el vestido se negoció en el decenio de
1960 y primeros años del de 1970 una excepción a las disciplinas normales
del GATT, que dio lugar al
Acuerdo Multifibras. Incluso la estructura institucional del GATT
y su sistema de solución de diferencias causaban preocupación.
Estos y otros factores persuadieron a los miembros del GATT de que debía hacerse un nuevo esfuerzo por reforzar y ampliar el sistema multilateral. Ese esfuerzo se tradujo en la Ronda
Uruguay, la Declaración de Marrakech y la creación de la OMC.
Rondas de negociaciones comerciales: vía global hacia el progreso
Aunque a veces se prolongan demasiado — la
Ronda Uruguay duró siete años y medio —, las rondas de negociaciones comerciales
pueden presentar una ventaja. Ofrecen un enfoque global de las negociaciones
comerciales que a veces puede ser más fructífero que las negociaciones
sobre una sola cuestión.
Las dimensiones del enfoque global pueden representar más beneficios porque
los participantes pueden perseguir y lograr ventajas en una amplia gama
de cuestiones.
Puede ser más fácil llegar a un acuerdo mediante compensaciones recíprocas;
en alguna parte del conjunto habrá algo para cada uno de los participantes.
Esto tiene consecuencias políticas y también
económicas. Tal vez un gobierno quiera hacer una concesión — quizás en
un sector — debido a los beneficios económicos, pero podría resultarle
difícil defenderla en el plano político. En el conjunto habrá ventajas,
atractivas tanto política como económicamente, en otros sectores que podrían
utilizarse como compensación.
Así pues, la reforma de sectores políticamente
sensibles del comercio mundial puede ser más viable si forma parte de
un conjunto global de resultados; buen ejemplo de ello es el acuerdo al
que se llegó en la Ronda Uruguay de realizar una reforma del comercio
de productos agropecuarios.
Los países en desarrollo y otros participantes menos poderosos tienen
más posibilidades de influir en el sistema multilateral en una ronda de
negociaciones que en relaciones bilaterales con los principales países
comerciantes.
Ahora bien, las dimensiones de una ronda de negociaciones
comerciales puede ser un factor tanto de fuerza como de debilidad. De
vez en cuando se formula la pregunta ¿no sería más sencillo que las negociaciones
se centraran en un solo sector? La historia reciente no ofrece una respuesta
concluyente. En algunas etapas, la Ronda Uruguay presentaba una situación
tan complicada que parecía imposible que todos los participantes pudieran
llegar a un acuerdo sobre cada una de las cuestiones. Finalmente, la Ronda
terminó satisfactoriamente en 1993-94, a lo que siguió un período de dos
años durante el cual fue imposible alcanzar un acuerdo en las conversaciones
que se llevaron a cabo sobre el solo sector del transporte marítimo.
¿Significaba eso que las rondas de negociaciones
comerciales eran la única vía para alcanzar el éxito? No. En 1997 se concluyeron
con éxito negociaciones por sectores en las esferas de las telecomunicaciones
básicas, el equipo de tecnología de la información, y los servicios financieros.
El debate continúa. Sea cual fuere la respuesta,
las razones no son claras. Quizá el éxito dependa de utilizar el tipo
de negociación adecuado a cada momento y cada situación.