
La suspensión de las conversaciones no es algo nuevo en
la historia del sistema multilateral de comercio1,
pero es crucial que preservemos y consolidemos los logros
ya conseguidos. Los progresos realizados no se deben
echar por la borda.
Siento
especial decepción porque el aplazamiento de nuestras
deliberaciones significa posponer los beneficios que se
habrían derivado para los países en desarrollo y menos
adelantados, para los cuales, en cambio, no van a
desaparecer los problemas. El logro de un conjunto de
resultados no deja de estar al alcance de la mano.
La
Presidenta de la Conferencia Ministerial de Seattle me ha
encomendado mantener consultas con las delegaciones
y examinar formas innovadoras de salvar las dificultades
en las esferas en las que aún no se ha logrado un
consenso, preparar un proceso mejorado que sea a la vez
eficiente y auténticamente completo, y preparar el
camino para lograr una conclusión satisfactoria, y
eso es lo que haré.
Estoy
decidido a cumplir esos cometidos con celeridad para
conseguir la máxima participación posible de todos los
Miembros en el próximo proceso y estar lo antes posible
en condiciones de informar a los Ministros de que estamos
preparados para convocar de nuevo la Conferencia
Ministerial y concluirla con éxito.
Varios
países en desarrollo nos han felicitado por nuestros
esfuerzos para conseguir la máxima participación de los
Miembros en la etapa preparatoria y en Seattle. Antes de
la Ministerial, organizamos seminarios especiales para
las naciones que no tenían representación en Ginebra.
Nuestros programas de asistencia técnica permitieron que
los países en desarrollo estuvieran mejor preparados que
nunca. Sobre la base de la experiencia adquirida en
reuniones ministeriales anteriores, establecimos grupos
de trabajo2
sobre cuestiones específicas abiertos a todos los
Miembros. En reuniones de participación más
restringida, que resultaron ser necesarias para avanzar
en las negociaciones, velamos por que todos los intereses
estuvieran debidamente representados. Ahora bien,
sabíamos que eso no sería bastante. Esa es la razón de
que en la estructura creada para la Ministerial
estableciéramos un grupo de trabajo especial para
examinar los problemas de organización a que la OMC hace
frente al llevar a cabo su labor.
Pese
al revés temporal que ha supuesto Seattle, nuestros
objetivos no han cambiado:
Proseguir las negociaciones para la liberalización
progresiva del comercio internacional.
Orientar el comercio de modo que contribuya más
eficazmente al desarrollo económico y la mitigación de
la pobreza.
Confirmar el papel fundamental que desempeña el sistema
de comercio basado en normas para nuestros gobiernos
Miembros en la conducción de sus relaciones económicas
en un espíritu de cooperación.
Organizar la OMC con arreglo a pautas que respondan más
precisamente a las necesidades de todos los Miembros.
El
sentimiento de apremio que suscitan estos objetivos no
está menos presente ahora que hace 10 días. Mucho
es lo que está en juego. No sólo están en el platillo
de la balanza los beneficios de unas nuevas negociaciones
comerciales. En los próximos meses tendremos que
afrontar en la OMC cuestiones difíciles y delicadas.
Cuanto más retrasemos el inicio de las negociaciones
mayor será la pérdida para los más pobres de entre
nosotros.
Notas
para las redacciones
1
Casos anteriores en que se suspendieron las
conversaciones ministeriales:
El
Balance a Mitad de Período de la Ronda Uruguay,
Montreal, diciembre de 1988: En la sesión formal de
clausura del 9 de diciembre se decidió que el Comité de
Negociaciones Comerciales se reuniría de nuevo en la
primera semana de abril de 1989 a nivel de altos
funcionarios. Los resultados obtenidos en Montreal -el
programa para la segunda parte de la Ronda- se dejaron
"en suspenso" hasta entonces. De hecho, la
situación se logró desbloquear en Ginebra en abril de
1989.
La
Reunión Ministerial de Bruselas, diciembre de 1990:
Esa Reunión debía servir para poner fin a las
negociaciones, pero el 7 de diciembre el Presidente de la
Reunión dijo que la Ronda Uruguay se tendría que
prolongar. Se habían logrado progresos sustanciales,
pero los participantes necesitaban "más tiempo para
reconsiderar y conciliar sus posiciones en algunas
esferas claves de las negociaciones. Se pidió al
Director General del GATT que celebrara consultas con el
fin de aproximar las posiciones con respecto al programa
de negociación. En último término, el texto de la
Ronda Uruguay se firmó en abril de 1994.
2
En Seattle hubo un Comité Plenario al frente
de las negociaciones y grupos de trabajo encargados de
cuestiones específicas: agricultura; aplicación y
normas; orden del día de Singapur y otras cuestiones; y
cuestiones sistémicas.
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