
Las delegaciones recordarán que en nuestra reunión celebrada el 27
de abril rendí informe sobre las consultas que había venido
celebrando sobre las distintas cuestiones. Mi evaluación de la
situación fue que, pese al tiempo y a los esfuerzos considerables que
todos habían dedicado al mecanismo de examen de la aplicación,
seguía habiendo una notable diferencia entre las posiciones de las
delegaciones.
También
hice hincapié en la necesidad de aportar nuevas ideas al proceso, a
fin de poder cumplir el mandato estipulado en la Decisión del Consejo
General de 3 de mayo de 2000; destaqué la importancia de actuar con
flexibilidad y realismo y dije que aferrarse a posiciones sobradamente
conocidas no contribuiría al avance de estos trabajos de crucial
importancia. Invité a las delegaciones que tuvieran ideas acerca de
cómo avanzar en el proceso a que nos las dieran a conocer.
Desde
nuestra última reunión, el Uruguay y otros seis Miembros (la
Argentina, Marruecos, Noruega, Nueva Zelandia, Suiza y Tailandia) han
respondido a esta invitación y han presentado un documento, que se ha
distribuido a todas las delegaciones como contribución a los
esfuerzos que se están realizando para encontrar soluciones
positivas. Desearía expresar mi sincero agradecimiento a estos siete
países por su iniciativa, arduo trabajo y espíritu de compromiso
que, sin duda, requirieron grandes esfuerzos por lo que se refiere al
acercamiento de sus respectivas posiciones nacionales.
Como
saben las delegaciones, el documento de este grupo de siete países
está dividido en cuatro partes, a saber, i) cuestiones sobre las que
podría llegarse a un pronto acuerdo; ii) cuestiones que han sido
resueltas, aclaradas, o parecen relativamente menos urgentes; iii)
cuestiones remitidas a los órganos subsidiarios para un nuevo examen,
posiblemente en septiembre; y iv) otras cuestiones pendientes que se
podrían resolver después de Doha. En términos generales, las
reacciones al documento del grupo de siete países fueron positivas,
ya que a juicio de numerosas delegaciones podía contribuir a reducir
las diferencias entre las posiciones de las delegaciones respecto de
varias propuestas.
Tras
el examen inicial que hicieron las delegaciones del documento del
grupo de siete países, anuncié que nos basaríamos en él para
proseguir las consultas sobre la cuestión, teniendo presentes
también el mandato del Consejo General de 3 de mayo de 2000 y las
opiniones expresadas por los Miembros en la reunión del Consejo
General del 21 de junio. Después de eso, el Director General y yo
celebramos una serie de consultas la semana pasada para examinar la
sección I del documento del grupo de siete países, que, como
mencioné anteriormente, contiene las propuestas respecto de las
cuales, a juicio de esos siete países, era posible llegar “a un
pronto acuerdo”. Es importante señalar que por “pronto acuerdo”
entiendo que el grupo de siete países se refiere a cualquier momento
entre ahora y la Cuarta Conferencia Ministerial.
Tras
haber celebrado esas consultas y teniendo en cuenta la necesidad de
avanzar lo más rápidamente posible para cumplir el mandato
estipulado en la Decisión del Consejo General de 3 de mayo de 2000,
el Director General y yo distribuimos un documento el viernes 13 de
julio basado en el trabajo realizado por el grupo de siete países y
en el que se identifican algunos elementos con respecto a los cuales
nos pareció posible llegar a un pronto acuerdo. Desearía reiterar,
como hicimos en la introducción a ese documento, que no se ha de
considerar un texto convenido ni definitivo. Tampoco es una lista
exhaustiva de posibles elementos. En particular, no incluye propuestas
en relación con los incisos sobre el antidumping, los textiles y el
vestido ni las MIC, ya que las consultas correspondientes todavía
están en curso. Permítanme asimismo señalar que se organizarán
nuevas consultas para examinar los elementos restantes de la sección
I así como las secciones II, III y IV del documento del grupo de
siete países, con miras a determinar las cuestiones adicionales que
se podrían añadir a la lista que hemos presentado. Ya hemos iniciado
estas consultas y desearía destacar que para nosotros se trata de un
esfuerzo continuo en el que se tiene en cuenta el marco establecido en
el documento del grupo de siete países y en la Decisión del Consejo
General de 3 de mayo de 2000.
Desearía
insistir en que estamos trabajando sobre la base del documento del
grupo de siete países pero que eso no excluye en modo alguno la
pronta adopción de decisiones en cualquier momento y sobre cualquiera
de los puntos de que trata ese documento, si los Miembros logran
ponerse de acuerdo al respecto. En efecto, la delegación de Noruega
hizo hincapié en esa cuestión en nuestra reunión informal celebrada
ayer.
Dicho
esto, propondría que las delegaciones también se centraran hoy en
los elementos que hemos sugerido, lo que supone que las cuestiones se
remitan a los órganos subsidiarios para su examen y que éstos rindan
después informe al Consejo General, antes de la Cuarta Conferencia
Ministerial, a fin de que el Consejo General pueda adoptar medidas
sobre la base del asesoramiento técnico de esos órganos. Sugiero
proceder así por razones meramente prácticas: debemos dar a los
órganos subsidiarios el tiempo suficiente para que lleven a cabo su
labor y nos informen de la misma. Permítanme indicar a este respecto
que soy muy consciente de las preocupaciones de varias delegaciones
acerca de esas remisiones. Quiero dejar perfectamente claro que la
remisión de cuestiones a los órganos subsidiarios no significa en
modo alguno que estemos descuidando las cuestiones o dejándolas de
lado. Toda cuestión que se remita a los órganos subsidiarios en la
etapa actual seguirá formando parte del cometido del Consejo General
y volveremos a examinarla. La remisión a los órganos subsidiarios
tampoco excluye en modo alguno que el Consejo General adopte las
medidas que estime adecuadas respecto de esas y otras cuestiones.
Asimismo,
con respecto a la posible remisión de esas cuestiones a los órganos
subsidiarios, quiero dejar dos cosas claras: primero, que además del
mandato específico que se les haya encomendado, todos los órganos,
al examinar esas cuestiones y rendir informe al Consejo General,
deberán proponerse ayudar al Consejo a identificar los medios
necesarios para solucionarlas y adoptar decisiones encaminadas a una
acción apropiada, de conformidad con la Decisión de 3 de mayo; y
segundo, que esos informes deberán presentarse al Consejo General a
más tardar el 30 de septiembre.
Por
otra parte, para contribuir a atender a las preocupaciones de los
Miembros, también tengo la intención de solicitar a los presidentes
de los órganos subsidiarios a los que ya se han remitido cuestiones
que rindan informe al Consejo General para finales de septiembre, con
tiempo suficiente para que esos informes puedan ser examinados en
nuestra próxima reunión extraordinaria. A ese respecto, y para su
información, he pedido a la Secretaría que prepare un documento en
el que se indique la situación actual con respecto a todas las
cuestiones que se han remitido a los órganos subsidiarios. Ese
documento se ha distribuido con la signatura JOB(01)/115 y concuerda
con lo que el Director General y yo habíamos anticipado en la
introducción de nuestro documento del 13 de julio en el que se
informa sobre los progresos realizados respecto de las cuestiones ya
remitidas a los órganos subsidiarios.
Permítanme
recordarles, para su información, las cuestiones que el Director
General y yo proponemos que, con su acuerdo, se remitan a la
consideración de los órganos subsidiarios pertinentes y sobre las
cuales éstos deberán rendir informe al Consejo General a más tardar
el 30 de septiembre. Se trata de las cuestiones siguientes:
Inciso
4
El
examen por el Comité de Acceso a los Mercados de la propuesta de
que debe considerarse que un Miembro tiene un interés sustancial en
un producto cuando ese producto representa una parte significativa
de sus exportaciones.
Inciso
12
La
propuesta de que se encomiende al Comité MSF que dé orientaciones
concretas en relación con la negociación y conclusión de acuerdos
de equivalencia.
Inciso
56
La
propuesta de que se encomiende al Comité de Valoración en Aduana
que examine las preocupaciones de los Miembros en relación con el
fraude en cuestiones aduaneras.
Inciso
65
Encomendar
al Comité de Subvenciones que examine todas las condiciones
pertinentes para determinar cuándo los créditos a la exportación
concedidos por los países en desarrollo Miembros no constituyen
subvenciones a la exportación.
Inciso
68
Encomendar
al Comité de Subvenciones que examine la aplicación del artículo
27 del Acuerdo SMC, teniendo en cuenta la participación porcentual
de las exportaciones de los productos de cada país en desarrollo
Miembro en los mercados de importación y en el comercio mundial.
Inciso
80
Pedir
al Comité SMC que examine las disposiciones del Acuerdo SMC
relativas a las investigaciones en materia de derechos
compensatorios.
Inciso
83
Encomendar
al Comité SMC que examine el umbral establecido en el Anexo VII del
Acuerdo SMC y las cuestiones planteadas por los países en
desarrollo Miembros a este respecto.
Inciso
96
Encomendar
al Comité de Comercio y Desarrollo que examine todas las
disposiciones relativas al trato especial y diferenciado de los
Acuerdos de la OMC con miras a determinar la forma de darles
carácter operativo y reforzarlas más.
Hemos
llegado a un momento crítico en el proceso preparatorio de Doha y es
indispensable que todas las delegaciones participen constructivamente
y den muestras de flexibilidad. En las consultas he podido observar
claramente que todas las delegaciones dan la máxima prioridad a la
cuestión de la aplicación y desearía que se resolviera lo antes
posible. Dicho esto, reiteraría la necesidad de actuar con realismo,
dadas las dificultades que presentan algunas de las propuestas. Es
necesario mantener un diálogo franco para avanzar en el proceso de
forma satisfactoria para todas las delegaciones. |